La Foto

Tenía tan sólo seis años cuando falleció su abuelo. Si bien no tenía muchos recuerdos con él, una sensación de incomodidad lo acompañaría por el resto de su vida. Las pocas veces que estuvieron juntos en la misma habitación, el anciano lo observaba con una intensidad en sus ojos que sólo era comparable al odio. Por supuesto que eso llenaba de completo terror al pequeño.

Sus padres no le permitieron ir al funeral aduciendo que no lo entendería y él les creyó (¿Por qué no iba a hacerlo?) De alguna forma guardó una foto de su abuelo parado delante de un gran cortinado, con un enorme sombrero y su larga barba cayendo hasta la cintura.

Veinte años después, ya convertido en hombre, fallece su Mamá. Sus padres se habían separado hace tiempo y Papá estaba con su nueva familia. En otras palabras: era su trabajo ocuparse de las cosas en el departamento de su Madre.

Era un inmueble enorme con cuatro habitaciones más una dependencia de servicio devenida en una especie de taller de costura abarrotada de cosas. Decidió empezar por lo más difícil y encaró hacia el taller.

Tres días después llegó hasta el guardarropa que estaba en el fondo de la habitación, para su suerte no se encontraba tan repleto. Al mover una vieja valija descubrió una pequeña puerta falsa. Movido por la curiosidad intentó abrirla de varias formas, todas sin resultado. Incluso llegó a usar una barreta, pero todo parecía indicar que los años —y las sucesivas capas de pintura— habían sellado la puerta de tal forma que iba a ser imposible abrirla. Resignado aceptó su derrota y continuó con las tareas.

A la mañana siguiente advirtió que la pequeña puerta en el fondo del guardarropa estaba abierta. Su primer instinto fue mirar hacia todos lados, como si buscara al responsable de aquel milagro. Pronto se convenció de que sus esfuerzos del día anterior habían logrado su cometido, sólo que no instantáneamente.

El compartimento era más chico de lo que habían imaginado y sólo contenía una vieja caja en muy mal estado. Con cuidado la retiró del escondite y al quitar la tapa descubrió, para su asombro, que adentro había un enorme sombrero que rápidamente identificó como el de su abuelo. Lo sacó con mucho cuidado, tratándolo como una reliquia. Debajo había una mata de pelo que retiró con asco y al desenrollarse comprendió lo que realmente era: una larga barba.

Así se encontraba, con el sombrero en una mano y la barba falsa en la otra cuando notó algo más pegado en el interior de la caja. La acercó a la ventana para tener más luz y ahí estaba la vieja fotografía de su abuelo parado delante del cortinado, con su sombrero y su barba.

El espejo que había en la puerta de un armario le devolvió su imagen, había algo extraño en el reflejo. Sus manos se movieron automáticamente, llevando el sombrero a la cabeza y la barba postiza a su rostro.

En ese momento comprendió, mientras fruncía sus cejas, que la persona en aquella vieja fotografía era él.

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One thought on “La Foto

  1. La idea de este cuento la escribí el 27 de enero del 2014. Por algún motivo no la publiqué en mi Blog de aquel momento y quedó olvidada hasta hoy.
    Para todo lo que respecta, esta es la primera vez que este cuento ve la luz.
    ¡Espero que lo disfruten!

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